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La tentación más fuerte que todos enfrentamos / Fernando Altare
La tentación es un fenómeno del que no necesitas muchas explicaciones, ya que si estás leyendo esto eres un humano y en ese caso sabes muy bien cómo funciona. Es más, creo que al ver el título de este artículo te sentiste “tentado” a leer de qué se trataba el contenido ¿no es así?

¿Cuál es la tentación más importante con la que tenemos que luchar? Algo me dice que acabas de responder mentalmente que son las tentaciones sexuales… Si bien ese es un campo en el que como jóvenes batallamos mucho, me voy a referir a algo mucho más profundo.

Dice la Biblia en Mateo 4:4 -- Jesús le respondió: Escrito está: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”

El pensar que la tentación de Jesús no tiene nada que ver con nuestra realidad de todos los días es una mega equivocación. Este pasaje nos deja mucho más que la anécdota de la cumbre histórica en la que Jesús y Satanás se toparon frente a frente, y va más allá de la curiosa convivencia entre el hambre terrible que sentía el Señor y el poder que tenía para comerse un banquete con sólo un gesto de su parte. Definitivamente estas palabras destilan algo más revelador…

Mientras el enemigo apela a la inevitable debilidad física hablando del pan (Jesús llevaba 40 días sin comer), Cristo sale citando la Biblia y menciona a la palabra, quedando así planteado uno de los más grandes conflictos en los que estamos sumergidos tú, yo y todos los que estamos remando por vivir un cristianismo de verdad. Se trata de inclinarse por una opción o por otra: el pan o la palabra. Dicho en otros términos: mis necesidades o la voluntad de Dios. Más claro aún: lo que yo quiero o lo que Dios quiere.

Nuestras decisiones no hacen más que mostrar lo que tenemos adentro. La forma en la que escogemos habla del estado en el que realmente se encuentra nuestro corazón. Cuando quieras evaluar qué es lo que más te importa en la vida, simplemente hay que echar un vistazo al ranking de tus prioridades, el cual suele quedar desnudo a través de tus decisiones. Y no creas que todo se define solamente por las típicas grandes elecciones de la vida como lo pueden ser tu pareja o tu carrera, a veces en las alternativas aparentemente pequeñas e inofensivas de todos los días suele descansar tu filosofía ante la existencia.

¿Te diste cuenta acerca de cómo en la actualidad nos están tirando a matar bombardeándonos alevosamente con estímulos que le apuntan directamente a nuestras necesidades? Y hasta se las ingenian con éxito para inventarnos un montón de otras nuevas. Hoy todo parece girar en torno a la satisfacción propia, de allí que slogans publicitarios tales como: “hacele caso a tu sed” parecen ser un traje a medida para una juventud que busca desesperadamente, casi como un fin último, el sentirse bien.

El hacer siempre lo que uno realmente siente en el corazón, no es lo más aconsejable a menos que quieras terminar en la ruina. Dicho así suena un tanto exagerado, pero el profeta la tenía muy clara cuando decía que no hay nada más engañoso que el corazón, y que éste no tiene remedio (Jeremías 17:9). Te pido por favor que no hagas la prueba, pero si dejas que el volante de tu vida lo tomen tus instintos y deseos, la cosa decididamente va a terminar mal. Si nuestros impulsos asumen el gobierno, nos llevarán a perder de a poco o de golpe todas las cosas más valiosas y apreciadas. El hacerle caso constantemente a tu naturaleza crea adicción. Por eso me animo a decirte que si lentamente o sin quererlo demasiado, empiezas a tomar la costumbre de decidirte por el pan, pronto llegarás a un punto en el que el pan va a decidir por ti y ya no serás dueño de tus elecciones ni de tu estabilidad.

Tus necesidades vs. La voluntad de Dios, es el gran partido que los cristianos de todas las épocas venimos disputando y sigue constituyendo la más fuerte e importante de las tentaciones. ¿A quién le hago caso: a mis ganas o a lo que mi Señor me dice? No importa si estamos hablando de sexo, de avaricia, de ansias de poder o de lo que fuera; lo que reside detrás de todo ello es la decisión acerca de qué voz será la que voy a obedecer.

La llave de tu felicidad no la tienen ni tu sed, ni tu hambre ni nada que venga de fábrica como parte de este paquete de humanidad dentro del cual naciste. La clave la sigue teniendo Dios y si de verdad quieres hacer una apuesta fuerte a tu plenitud presente y futura, todas las fichas de tu confianza tienen que estar puestas en lo que tu Creador piensa y planea para ti, es decir Su voluntad. Esto tiene un costo: tendrás que hacerle frente a las mentiras del tentador de siempre. El mismo que se le apareció a Jesús en el desierto, hoy a través del sistema que te rodea te grita más fuerte que nunca a los cuatro vientos que lo que realmente llena es el pan y que la palabra sólo te convertirá en un religioso amargado. Espero que sepas hacer clic en la opción correcta. ¡Es demasiado lo que está en juego y es un partido que no puedes perder!
 
  COMENTARIOS  
 
 
 
 

 

 
xiomara comenta:
14-11-2014
Sumamente verdadero y de mucha edificación. ...
 
jhon edison correa comenta:
08-08-2014
Excelente. Confrontador,practico y certero D.T.B ...
 
37 Comentarios » Ver más
 
 
 
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